POR QUÉ ODIAS TENER LA BARRIGA HICHADA TODOS LOS DÍAS Y POR QUÉ ODIAS MÁS AÚN NO SABER EL MOTIVO QUE LO PROVOCA
Seguro que te suena esta situación: te levantas por la mañana y te sientes ligera, sin esa sensación de balón de playa con la que te acostaste ayer. Pero, conforme va pasando el día, y muchas veces de forma inexplicable empiezas a notar que el pantalón te aprieta, te sientes pesada y, para cuando llega la noche, parece que has ganado varios kilos de repente.
Muchas clientas me lo cuentan así: "Me levanto divina y termino el día pareciendo que estoy embarazada de cinco meses". Si te sientes identificada, quiero que sepas dos cosas: primero, no es consuleo, pero no eres la única, y segundo, esto no es algo con lo que tengas que resignarte a vivir.
¿Por qué pasa esto?
Lo primero que hay que entender es que nuestro cuerpo no es una máquina perfecta. A partir de los 40 años, los cambios hormonales y el ritmo de vida hacen que nuestro sistema digestivo se vuelva un poco más "caprichoso". Casi nunca hay un solo culpable; suele ser una combinación de varios factores que, al juntarse, crean esa tormenta perfecta:
Digestiones un poco más lentas: Con el paso de los años, el tránsito intestinal no tiene la misma velocidad de antes.
El estrés: ese gran desconocido: Vivimos corriendo. El estrés crónico pone a nuestro sistema nervioso en modo "alerta", y cuando eso pasa, la digestión es lo último que le importa al cuerpo.
Ultraprocesados: A veces, por falta de tiempo, tiramos de opciones rápidas que están cargadas de aditivos que a nuestra microbiota (esas bacterias buenas que viven en nuestro intestino) no les hacen ninguna gracia.
La microbiota y sensibilidades: A veces, nuestro intestino simplemente dice "basta" a ciertos alimentos que antes tolerábamos bien. Es fundamental cuidar nuestra microbiota con alimentos que realmente aporten valor nutritivo.
Lo más importante: no confundas hinchazón con grasa
Aquí es donde quiero quitarte un peso de encima. Esa hinchazón al final del día no significa que estés ganando grasa. No es que hayas engordado de repente 3 kilos.
Esa inflamación es, principalmente, una respuesta de tu sistema digestivo y de tu sistema nervioso. Es tu cuerpo intentando decirte: "Oye, vamos a bajar un poco el ritmo, que no estoy pudiendo procesar todo lo que me estás dando".
¿Cómo podemos empezar a darle la vuelta?
No se trata de hacer una dieta estricta ni de volverse loco contando calorías. Se trata de volver a lo básico y ser un poco más amables con nuestro cuerpo:
Pon un poco de orden: Intenta comer de forma más estructurada. A veces, picotear aquí y allá vuelve loco a nuestro estómago. El primer paso sería decidir cuánta comidas al día te van bien: ¿3, 4, 5?, e intentar ajustarte a ese ritmo. Si crees que lo que más se ajusta a tu ritmo son las 3 comidas principales sin ningún snack entre medias, pues haz eso. Si prefieres incluir un snack por la mañana, hazlo. Planifica y no te salgas de ese guión.
Apuesta por la comida de verdad: Cuantos menos paquetes abras y más alimentos naturales consumas, más fácil se lo pondrás a tu barriga. Aquí la clave de nuevo está en planificar tus comidas con antelación. Y si no puedes planificar ten a mano siempre comida real en caso de necesidad: fruta, frutos secos, pan, yogur...
La fibra, poquito a poco: Queremos mejorar la salud intestinal y para eso necesitamos fibra, pero cuidado: si la aumentas de golpe, te hincharás el doble. Hazlo de forma progresiva.
Gestiona el estrés y duerme mejor: Sé que suena a tópico, pero si no descansas, tu sistema digestivo tampoco lo hará. Busca esos 10 minutos de desconexión al día. La mayoría de nosotros subestima el poder de respirar 5 minutos, relajarse con los ojos cerrados, o abiertos, pero desconectar. La mente no se puede dejar en blanco, peri sí puedes concentrarte durante 5 minutos en tu respiración. Y por supuesto, marca una rutina para irte a la cama.
Muévete: Un truco que no falla es caminar un ratito después de las comidas. Ayuda al tránsito y es una forma genial de bajar las revoluciones antes de seguir con el día. Con sólo 15 minutos de marcha, notarás los beneficios.
En resumen
La hinchazón es una señal. Es una llamada de atención de tu cuerpo que te pide que le prestes un poco más de cuidado. No es un estado permanente, es algo que podemos mejorar si escuchamos lo que nos está pidiendo.
¿Te ha pasado esto alguna vez? Cuéntame en comentarios si te pasa muy a menudo y si es nada más despertarte y después de comer algo.

Comentarios
Publicar un comentario